miércoles, 28 de febrero de 2007

Exilio.


Hace poco más de un año encontré un sitio web (como blog) donde se publicaba el siguiente texto:

Hay veces que no puedes dejar pasar el autobús de largo.
Dicen que ayer Jaime se subió al autobús.
Te enseñaré a vivir en el exilio.
Pero son sólo rumores.
Rumores.

El texto con una poética abstracta (salvo la mejor opinión de ustedes amables lectores), no llamó particularmente mi atención, hasta que ví mi pintura sobre él colocada como motivo ilustrativo. Alguien había dado sentido a mi pintura, alguien al parecer de España. Lo que yo no sabía era que la publicación de mi pintura en el sitio fue el lunes, 27 junio de 2005. El sitio de donde proceden los textos es http://perso.wanadoo.es/anaisabelcapilla/. Mi crédito está debajo de la pintura. El autor probablemente la obtuvo de mi antigua galería en GeoCities de Yahoo!. Pues bien, que ahora el texo me parece extrañamente atractivo, no por que hayan utilizado mi pintura para ilustrarlo, sino porque parece que tiene un motivo que detalla mi sentir al pintar el cuadro, y eso es algo que transmití al autor del poema. Salvo su opinión, yo he obtenido una gratificación.

Especialmente hoy, que me exilian quienes se consideran mis enemigos. Quienes haciendo uso de una falsa moral, una falsa lealtad, un falso sentido de justicia y de respeto, intentan acusarme de ser ladrón de mi propio trabajo intelectual, trabajo que aunque materialmente no me pertenece, me he dignado honradamente en mostrar a aquellos a quienes pueda interesarles el talento y creatividad que he desarrollado durante casi treinta años, pues mis inicios como artista datan desde mi más tierna infancia. Y aún quienes no se consideran mis enemigos, o que en otros tiempos se consideraban lo contrario (aunque yo nunca les otorgué mi amistad), me han visto como alguien que debe vivir bajo un exilio, porque salir de ese exilio significa su empobrecimiento, significa que su minúscula importancia y su diminuto y obtuso intelecto pueda verse eclipsado por alguien que se siente orgulloso de ser quien es y que en ello no puede haber reproche ni motivo de verguenza alguna.

Como alguna vez lo dijera quien hoy me causa daño: "Puta wey, tú no perteneces aquí. Yo ya lo ví, pero no creas que éres el mejor. Hay cien allá afuera esperando ocupar tu lugar." Curiosas palabras para un sujeto que remeda al arte con su discurso pueríl, redundante, vulgar y falto de cultura, sobervio y sobre todo miope; con sus dibujos incriticables. Ninguno de sus servíles perros ha faltado en señalarle cuando no está presente sus faltas gravísimas. El que este tipo de gente crea que soy yo "el mejor" por tener un talento que muchos en el mundo tienen, no los hace ver más que como un pobre pez que en su estanque no se dá cuenta de la inmensidad del oceano.

Nunca me he ostentado como el mejor. ¿El mejor de qué? Muchos genios de la pintura (donde reconozco que no soy uno, faltaba más), no tienen el título de "el mejor". Grandes artistas fueron, genios únicos, pero nunca "el mejor". Y quien esas palabras emite (las de que "no soy el mejor"), lo hace porque pretende "pintar", pretende convertirse en un gran artista como su compadre a quien le compra unos horribles cuadros que considera "escuela de Picasso" sólo porque ha logrado vender unos en el extranjero. Más de lo que yo he logrado dirán sus defensores, como aquél que me acusó faltándole argumentos y razones (víctima de su envídia, que convirtió mi persona en objetivo de su frustración). Sin embargo me defiendo diciendo que: Al menos yo sí sé dibujar, y no remedo a Picasso ni a ningún otro artista que admire.

Un amigo muy entrañable (que curiosamente se llama Miguel, cómo el árcángel, y Miguel Ángel, su nombre completo como el del autor del David y la Capilla Sixtina), al igual que en la "Escalera de Jacobo", se convierte en un "salvador" para mí, mientras no distingo la realidad, y mi hermana (una gran escritora) en la razón (como "Luis" interpretado por Danny Aiello). Miguel mi amigo, compara mi situación con la del falto de talento (y vasos capilares en su cuero cabelludo) con la de Wolfgang Amadeus Mozart y Antonio Salieri. Me enzalsa con su comparación, sobre todo porque yo no soy un genio. Y ensalza a mi antiguo amigo, porque a diferencia de Salieri -quien fue maestro de grandes como Beethoven y Lizt- no tiene con qué ser recordado ni comparado, el pobre sí es incomparable.

Con cariño dedico esta entrada para mi amada esposa quien enferma, se le vino hoy el mundo encima; para mis hermanas y mis amigos que me brindan su apoyo y comprensión, amigos que se han convertido en pilares importantes de mi formación, a quienes veo como mecenas o tutores que apadrinan obras artísticas, como "hermanos Teo".

Yo hoy he salido del exilio, con su ayuda (la de los canallas). Me dieron un empujón intentando asustarme y engañándome para salir de una verdadera cárcel. Cómo mi Abuela Concepción diría: "que con su pan se lo coman ..."

domingo, 18 de febrero de 2007

Símbolismo y abstracción

Simbolismo y Abstracción

Se necesita y se requiere construir el puente entre la percepción y el pensamiento. La percepción consiste en la captación de los rasgos genéricos pertinentes del objeto. Inversamente, el pensamiento, para poder pensar sobre algo, debe basarse sobre imágenes del entorno que nos rodea. Los elementos del pensamiento en la percepción y los elementos perceptuales en el pensamiento son complementarios. Hacen de la cognición humana un proceso unitario que avanza sin interrupción desde la adquisición elemental de información sensorial hasta las Ideas teóricas más genéricas. Es rasgo esencial de este proceso cognoscitivo unitario consiste en que a cada nivel, exige la abstracción. Por tanto, debe examinarse con sumo escrúpulo la naturaleza y la significación de la abstracción.

En un sentido literal, la palabra abstracción es negativa. Se refiere a una extracción, por que el verbo abstraere significa activamente quitar algo de alguna parte y, pasivamente, ser apartado de algo. Un claro ejemplo lo ilustra un diccionario Oxford del S. XVII: "Cuanto más abstraídos estemos del cuerpo, más preparados estaremos para la contemplación de la luz divina''. Un hombre distraído es un hombre abstraído, y una persona que sólo tiene "una idea abstracta de la pobreza" es alguien que en realidad no sabe lo que es ser pobre. De modo similar, abstraer algo significa extraerlo de alguna parte.

Una imagen actúa como símbolo en la medida en que retrata cosas ubicadas a un más alto nivel de abstracción que el símbolo mismo. Un símbolo concede forma particular a tipos de cosas o constelaciones de fuerzas. Toda Imagen es por supuesto una cosa particular y al referirse a una especie de cosa, sirve como símbolo, por ejemplo, si se presenta un perro con el objeto de mostrar en qué consiste el concepto de perro. En principio, todo espécimen o réplica de un espécimen puede servir como símbolo si alguien decide utilizarlo con ese fin. Pero, en tales casos, la imagen deja por cuenta del usuario el esfuerzo de llevar a cabo la abstracción.

La función simbólica puede también ser ejercida por imágenes sumamente abstractas. Las flechas mediante las cuales los físicos describen vectores, muestran cualidades pertinentes de fuerzas, es decir, su intensidad, dirección, sentido y punto de aplicación.

Bibliografía:

* El Pensamiento Visual. Arnheim, R.
* La sintaxis de la imagen. Dondis, D.

lunes, 12 de febrero de 2007

De diseño web y otros diablos.

El desarrollo y avance de la tecnología han brindado nuevas oportunidades de igual crecimiento a las herramientas del diseño gráfico. El así llamado diseño Web es una suerte de divertida “máscara” que de nueva cuenta ofrece visiones del diseño gráfico que cualquiera puede adoptar o “ponerse”, cualquiera que quiera decirse diseñador (ahora Web).

Bien es conocido que el tan llamado "diseño Web" resulta ser un conjunto de convenciones (W3C, CCS, XHTML; DHTML, Javascript Standard, Plugins, Applets, etc.) que como en el caso del diseño editorial, poco tiene que ver con diseñar y mucho tiene que ver con armar. La programación involucra todo un proceso de diseño (¿hablamos ahora de programador Web?), los diagramas de flujo (en sus variantes conocidas) para la toma de decisiones son un ejemplo y prueba de ello. ¿Pero que tanto involucra una página electrónica en Internet el diseño en su origen? Puedo apostar que poco o nada cuando de usar (que no hacer) un blog, divulgar una idea (que no vender o persuadir para ello mediante formularios), o simplemente incrustar imágenes con textos como si usáramos un procesador de textos o una suite de edición gráfica CAD en 2D como Adobe Illustrator o Corel Draw.

En el campo de la informática (o debiera decir “ofimática”) como en muchos otros, parece sorprendente que en ocasiones podamos hablar de verdaderos procesos de diseño (en general); siendo que se ha popularizado el uso de “plantillas” o “templates” en casi cualquier programa de cómputo y la automatización de los procesos de diseño editorial y preprensa. De manera que muchos conocimientos (la mayoría) de diseño gráfico se hacen prescindibles, de forma que un curso rápido en un “colegio de computo e inglés” harán de cualquier persona que lo deseé llamarse diseñador gráfico o diseñador Web.

Por supuesto este asunto con las escuelas tan llamadas en México “Patito” tiene más que ver con el actual panorama de “la maestra” (el entrecomillado va con matices sarcásticos, levantando los dedos) Elba Esther Gordillo, con la Secretaría de Educación Pública (desde hace seis años en manos de gente ignorante e inculta, si a caso la más que se ha vivido en la historia de México), y con la venta de concesiones por parte de esta secretaría (SEP) a particulares que han hecho de la educación en México un negocio (y un fracaso como diría el buen maestro Rius). Pero no abundaré esos detalles porque hay quienes se ofenden (que pena, mejor debieran informarse).

¿Qué que tiene que ver todo esto con el Diseño Web? El diseño Web es por mucho similar al diseño editorial, que se basa estrictamente en criterios que responden a necesidades específicas. Por ejemplo, en el diseño editorial se hace un cálculo tipográfico (los famosos “golpes”) para saber cuantas hojas van a ocupar el artículo o documento, sucede algo similar en el diseño Web (aunque no se trate de un cálculo tipográfico), se estructura el documento de forma que no se haga tedioso tener que recorrer la barra horizontal en un documento que parece nunca acabar o por el contrario terminar saltando entre tantos hipervínculos en diversas secciones del documento electrónico como pueden ser frames, pop-ups o ventanas flotantes, layers, tablas, enlaces que no llevan a ninguna parte, sitios en construcción que nunca se acaban de construir, etc. También se planean formularios para la toma de decisiones, para la captación y el convencimiento o persuasión del usuario a aceptar algo como un producto, un servicio, una idea o una promoción en beneficio del dueño del sitio, o del propio navegante/visitante.

Hay otro aspecto que se planea de inicio en el diseño Web, como por ejemplo cumplir con las convenciones mencionadas al inicio de este texto. Su adaptación a la tendencia para crear un “buen sitio Web” obedece a contradecir otras tantas convenciones cómo el no usar Frames, el prescindir lo más posible del uso de applets como Flash Player, de no usar colores lastimeros a la vista, de permitir al usuario modificar los tamaños de los textos y su tipografía, de no colgar o subir imágenes que excedan los 300KB –aunque el tráfico por Internet ya sea de banda ancha-, el uso de contadores o intercambio de banners publicitarios que cambien constantemente, publicidad para ganar ingresos, efectos especiales, abuso de layers, etc. Esto sería un bosquejo apenas de la cuestión editorial que resulta análoga en el diseño Web, y que es primordial antes de su acabado que es el aspecto visual, el cual por supuesto involucra atención y enfoque, persuasión visual, marketing, atractivo por color e imagen, diseño de logotipos, el uso pues de las mismas convenciones editoriales que pautan los libros y revistas de papel.

¿Y qué hay del “multimedia” como la animación (ya sean secuencias de bitmaps o recursos superiores como flash), el sonido y la música? Aquí tenemos presente al storyboard y la ilustración en caso de animaciones que pretendan ir más allá de lo decorativo y que se enfocan principalmente a la publicidad o al entretenimiento. Por el caso del sonido y de la música (que son más bien temas un tanto aislados del diseño gráfico) tenemos los “entables” dentro de la animación o la colocación dentro del sitio Web.

Un diseñador que se dedique al tratamiento de la imagen, al criterio editorial, al planteamiento conceptual del sitio y a su ensamblado, no debería preocuparse necesariamente por cuestiones informáticas como la programación (hablando en un sentido estricto, ya que el HTML no es propiamente un lenguaje de programación, sino un Lenguaje de Marcas de Hiper Texto o Hiper Text Markup Language) e incluso, tampoco debería preocuparse por el “upload” de sus páginas. Es aquí donde tendría que intervenir un licenciado en informática o un ingeniero en sistemas de cómputo, según el caso. Pero estos serían en esta situación subordinados del diseñador, algo muy poco común en nuestro país y en raras ocasiones aceptado por cuestiones de orgullo de jerarquías, asunto además penoso si consideramos que en México el diseñador tiene un nivel de licenciatura en la universidad, mientras que en EE.UU. y Canadá son de nivel “técnico”, un nivel técnico que cabe aclarar no está tan abajo del nivel de licenciatura de nuestro país y sí muy por encima de las escuelas que precisamente hacen “técnicos”.

Estas cuestiones se hacen patentes de forma pasiva cuando tenemos revistas que también fomentan el “hágase diseñador en un curso de Dreamweaver” cuando aseguran que “si no lo tienes, no sabes diseñar” [sic!] ("Sputnik" dixit). Así que en conclusión, las principales cosas que un buen diseñador generalmente considera son las que cualquier otro (sobre todo que no lo es) deja de lado. Si estás del lado del conocimiento de la ilustración, el diseño editorial, el diseño conceptual, etc. los pequeños detalles que puedas adquirir del conocimiento de técnicas de computación serán el valor agregado de tu formación como diseñador gráfico dedicado o enfocado al Web. Técnicos: No se ofendan, no si estudiaron en escuelas como CETEC, ICEL, ICM, etc. Sus técnicas resultan eso, técnicas para usar software, no diseño para el concepto de… algo…

miércoles, 7 de febrero de 2007

La Musicoterapia.

Es increíble cómo hoy en día nadie está a salvo de ser engullido por el mercantilismo de las pseudociencias. Lo digo principalmente por qué hace algún tiempo en la página de Discovery Health alcancé a ver una sección de la tan aludida «Musicoterapia» y sus propiedades «milagrosas». No es de extrañarse, inclusive en un «Newsletter» de la ARP se daba noticia de la publicación Discover Magazine con secciones que trataban de pseudociencias (hecho inédito) y que para colmo, en México los niños de las escuelas primarias expresaban su agradecimiento a la revista por tales artículos.

Según las propias fuentes de sitios dedicados a la Musicoterapia, alrededor del año 1900 y 1950, Emile Jacques Dalcroze fue el precursor de esta disciplina, sostenía que el organismo humano es susceptible de ser educado eficazmente conforme al impulso de la música.

Supuestamente la Musicoterapia es una disciplina científica que estudia la relación del ser humano con el discurso sonoro, musical y corporal con la finalidad de promover la salud física y mental. Algunas de sus pretendidas cualidades son:

«El canto como disparador de recuerdos, posibilita el aprendizaje, mejora la dicción empobrecida en algunos casos por el uso de psicofármacos, ubica a la persona en tiempo y espacio, posibilita la externalización de la personalidad y la conducta, permite efectuar señalamientos individuales tales como bloqueos, silencios, estereotipos, inhibiciones, etc. Encontramos en la musicoterapia una forma de recuperación física, mental y emocional.»

¿Puede la Musicoterapia curar?

Es probable, pero esto es sólo en el caso de las enfermedades de origen psicológico, más no las de tipo biológico. Es cierto que la música puede hacernos relajar, hacernos entrar en algún éxtasis y por ende resulte muy placentera, pero hasta la fecha no se ha sabido de casos en que la música haya logrado sanar a un enfermo de cáncer o sida (es decir, no hay evidencia que la apoye).

Al parecer la musicoterapia no toma en cuenta a pacientes con «amusia sensorial». Tampoco toma en cuenta que la música es un arte, y que como todo arte, es enteramente subjetiva y por lo tanto no puede ser considerada por la ciencia, ya que la ciencia se basa en lo que es objetivo.

No cuestiono el valor terapéutico de la musicoterapia en la rehabilitación de ciertos males, atendiendo a su carácter de relajación (en muchos sentidos), pero me parece muy cuestionable que se haga de la música un milagro y se pretenda que tiene propiedades curativas capaces de sanar dolencias biológicas. No ha faltado en la televisión mexicana la aparición de pretendidos musicoterapeutas que recomiendan la Sinfonía #9 en mi menor “Del Nuevo Mundo” op. 95 para obtener energía cuando se está cansado, o cosas por el estilo. En lo particular (reitero) creo que el poder de la música para relajar física y mentalmente a una persona radica en variables tales como el volumen de audición, moderación rítmica e inclusive instrumentos empleados, que como bien se puede observar, son variables más culturales (subjetivas) que científicas.

Sería agradable que por el hecho de que la gente cree en todas las técnicas de curación milagrosas, escucharan más música como la de Dvorák , Beethoven, Rachmaninoff, y que al mismo tiempo que cree curarse cultivara su gusto por esta música, pero esto también parecería otro milagro.

viernes, 2 de febrero de 2007

El Ilusionista.

Vizos y atisbos de racionalidad en películas hollywoodenses.

El Ilusionista (“The Illusionist”)

Artículo publicado en el foro de TB.

Pocas veces una obra hecha en Hollywood deja un buen sabor de boca. No quiero decir que ensalzo la película citada, pero es cierto que me agradó en algunos sentidos, y más gracias a que (a mi parecer) tiene una trama inteligentemente hilada, dá la posibilidad al espectador de pre-concluir los posibles finales según su tipo de pensamiento: El de la credulidad (emoción) o el de la duda (razonamiento).

La historia habla de un ilusionista de orígen humilde cuyo nombre artístico es “Einsenheim”, quien se enamora de una bella jovencita de familia acomodada en las altas esferas de la realeza de Viena. Los jóvenes son separados dadas sus condiciones sociales. Ella es destinada a casarse con un príncipe obsecado (digamos al estilo Ulises Ruíz) y el ilusionista se dedica a viajar por el oriente (donde se aprenden las verdaderas artes del ilusionismo y de muchas otras cosas). A su regreso Einsenheim se ha convertido en un verdadero “showman” que sin el escapismo, se compara a Harry Houdini. El príncipe sobervio busca no sólo acabar con la popularidad y fama del “mago” (que lo eclipsa), sino además demostrar ante todos que no es más que un artilugio visual, a contrario de las creencias del público que lo ensalsan como un hombre con poderes sobrenaturales.

Ambos desean quedarse con la misma mujer, si bien el príncipe la desea para obtener un ascenso dentro de la monarquía y el mago para amarla, se enfrentarán cada uno con el pueblo de testigo. Einsenheim con su astucia, conocimiento y creatividad, crea los más impresionantes artificios que desembocarán un espectáculo visual y sensorial no sólo para ganar la credibilidad del pueblo (su audiencia), sino como arma para lograr su fín más preciado en la vida.

Y fue el mayordomo.

Los datos que la trama de la historia va dando al espectador en pequeñas dosis hacen pensar en un único posible final, pero lo mejor es que a pesar de que nunca demuestran cómo hace Einsenheim sus obras magistrales, tienen la sutileza de bosquejar “teorías” dentro de la misma historia que demuestran una posible solución al acertijo de cómo funcionan sus trucos espectaculares, lo que no dá lugar al pensamiento de que se trata de algo “sobrenatural”, sino que de inicio nos dicen que es sólo eso, un truco. Sin embargo puede haber quienes intenten justificar algunos de los actos del mago como un asunto de póderes sobrenaturales, pues también el misticismo oriental y detalles de los que nunca se ofrecen explicaciones posibles porque además se salen de los parámetros convencionales del mismo mago orientan las conclusiones en ese sentido (y entonces el final puede resultar mucho más sorpresivo).

Phillip Glass

La música, debo mencionarlo es exquisita. Glassworks es una obra que por recomendación escuché de este genial músico del movimiento minimalista. Glass es uno de los músicos que utiliza su propia composición como un actor más de la escena, que interactúa entre los personajes y el espectador. Si es posible al lector conseguir este soundtrack, le recomiendo lo haga, disfrutará mucho una obra de uno de los músicos contemporáneos más reconocidos.

Edward Norton (“historia americana X”) y Rufus Sewell (“Dark City” quien por cierto aquí se parece un poco a Freddie Mercury del grupo Queen) parecieran disputarse repentinamente el papel de protagonista y antagonista. Buenas actuaciones de ambos. El Ilusionista es una película muy recomendable, está basada en el relato corto de Steven Millhauser (quien además es ganador del premio Pulitzer); "Eisenheim the Illusionist".